sábado, 18 de octubre de 2025

NARRATIVA PARA PEQUES #4

El Motorhome Mágico de Max

Max era un niño de diez años que siempre había soñado con tener aventuras. Un día, su abuelo le regaló un motorhome viejo y oxidado que guardaba en el garaje. "Este motorhome fue mío cuando era joven," dijo su abuelo con una sonrisa misteriosa. "Ahora es tuyo, pero ten cuidado... tiene secretos especiales."
Max limpió el motorhome con su mamá, y mientras fregaba el volante, notó un botón brillante que decía "MODO AVENTURA". Con el corazón latiendo rápido, Max apretó el botón. ¡De repente, el motorhome comenzó a temblar y brillar con luces de todos los colores! Las ruedas se transformaron en enormes neumáticos todoterreno, y apareció un techo con una tienda de campaña.
"¡Bienvenido a bordo del Explorador Estelar!" dijo una voz amigable desde el tablero. Max no podía creerlo: su motorhome viejo se había convertido en una máquina de aventuras. El GPS mostraba destinos increíbles: "Bosque de los Árboles Gigantes", "Cataratas del Arcoíris", y "Playas de Cristal". Max decidió que su primera aventura sería el Bosque de los Árboles Gigantes.
Cuando llegaron al bosque, los árboles eran tan altos que tocaban las nubes. Max conoció a un mapache parlante llamado Rafa, que les advirtió: "El bosque está en peligro. Un troll ha robado el Cristal de la Alegría que mantiene felices a todos los animales." Max sintió que debía ayudar. Rafa le dio un mapa antiguo y le dijo que el troll vivía en una cueva al otro lado del río de estrellas.
Max y su motorhome mágico cruzaron el río de estrellas, que brillaba como millones de diamantes. De repente, apareció un dragón amistoso llamado Draco, que ofreció ayudarlos. "El troll no es malo," explicó Draco. "Solo está triste porque nadie juega con él." Max tuvo una idea brillante: en lugar de luchar contra el troll, ¿y si se hacían amigos?
En la cueva, encontraron al troll llorando sobre el Cristal de la Alegría. "Todos tienen miedo de mí," sollozó. "Nunca tengo amigos." Max se acercó con cuidado y le ofreció un sándwich de su mochila. "¿Quieres ser mi amigo?" preguntó Max con una sonrisa. El troll, sorprendido por la amabilidad, devolvió el cristal y aceptó la amistad de Max.
Cuando el Cristal de la Alegría volvió a su lugar, todo el bosque se llenó de risas y canciones. Los animales organizaron una gran fiesta para celebrar. El troll, ahora feliz, construyó un puente de colores para que todos pudieran visitarlo. Max se dio cuenta de que la verdadera magia no estaba en el motorhome, sino en la amabilidad y el coraje de hacer nuevos amigos.
Al día siguiente, Max volvió a su casa con el corazón lleno de recuerdos mágicos. El motorhome regresó a su forma normal, pero Max sabía que siempre estaría listo para nuevas aventuras. Guardó el mapa que le dio Rafa y prometió visitar a sus nuevos amigos muy pronto. Desde entonces, cada vez que Max veía una estrella fugaz, recordaba que la aventura más grande es compartir amor y amistad donde quiera que vaya.

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