miércoles, 27 de agosto de 2025

BREVE NARRACIÓN #33


 "El Puente de los Tres Pintores"

En el corazón de un valle dividido por un río bravo, el alcalde de Villa Norte y la alcaldesa de Villa Sur convocaron a tres pintores para que, con un solo lienzo, representaran cómo debía ser el puente que uniera ambas orillas.


El primer pintor, Maestro del Realismo, esbozó un puente de piedra gris, recto y fuerte, con faroles simétricos que reflejaban la seguridad de la tradición.
El segundo, Discípulo del Caos, arrojó colores irregulares: un puente retorcido de madera y cristal, que parecía bailar con el viento.


El tercero, una niña de doce años llamada Lía, apenas permitida en el concurso, dibujó un puente invisible: solo un arco de luz que cambiaba de color según quien lo cruzara.
Los adultos discutieron durante semanas. El alcalde dijo: "El puente debe ser firme como la historia de mi pueblo." La alcaldesa replicó: "O quizá flexible, como nuestros sueños." Y la niña susurró: "¿Y si el puente fuera lo que cada quien necesita ver para cruzar sin miedo?"

Un día, el río creció y arrastró los lienzos. Al verlos flotar juntos, los aldeanos notaron algo extraño: los tres diseños se superponían formando un puente más hermoso que cualquiera por separado: la base sólida del realista, la creatividad del caos y la luz adaptable de la niña.
Así construyeron el puente. Y cuando alguien preguntaba: "¿Por qué tiene faroles de piedra, vigas curvas y luces que cambian?", los aldeanos respondían: "Porque ninguno de nosotros ve el mundo igual. Y eso, en lugar de debilidad, es lo que hace que nuestras uniones sean tan fuertes."


Desde entonces, cruzar el puente se convirtió en un recordatorio: la verdad no es una sola, sino la suma de todas las miradas que se atreven a encontrarse en medio.

Cuando las miradas distintas se encuentran en lugar de enfrentarse, lo que surgen no es un solo punto de vista, sino un puente que todos podemos cruzar.

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