CUARTA PARTE
INTEGRAR
La belleza de lo simple
Cuando no estás corriendo detrás de nada, lo simple se revela.
Una conversación sincera.
La belleza no se agregó: siempre estuvo.
Lo que cambió fue la mirada.
Y ahí entendés que no necesitás una vida extraordinaria, sino una presencia real en la vida que ya tenés.
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