PRIMERA PARTE · DESPERTAR
El ruido del mundo
El mundo habla todo el tiempo.
Opina. Exige. Acelera. Compara.
Te dices quién deberías ser, cómo deberías vivir, qué tan lejos o cerca estás de llegar a algún lugar que nunca termina de definirse.
El ruido no es solo externo. También vive adentro: en la mente inquieta, en la urgencia constante, en la imposibilidad de detenerse.
Pero el ruido no es enemigo. Es señal.
Señal de que algo más profundo quiere ser escuchado.
Y eso no grita.
Eso espera.

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